viernes, 29 de octubre de 2010

¡QUE GENTE AQUELLA¡

Esta madrugada, a la edad de 92 años ha muerto Marcelino Camacho, un hombre que pese a la dificil época que le tocó vivir, guerra civil, campo de concentración, exilio, cárcel, llevó la dignidad siempre por delante y pese a todo, nunca consiguieron ni doblarlo, ni doblegarlo, ni domesticarlo como manifestó al salir de la cárcel después de nueve años de internamiento. Junto a él, siempre en lo bueno y en lo malo (que de esto último hubo bastante desde que se casaron el 22 de diciembre de 1948) su esposa y compañera de vida Josefina Samper, de la que bien pudo decir, por aquello de la fecha de su casamiento, que con ella le tocó el gordo de la lotería de navidad.
¡Qué gente aquella¡ ¡Qué hombres y qué mujeres¡ gente comprometida con unos ideales hasta las últimas consecuencias, en aquellos tiempos, sin otro horizonte por defenderlos que la cárcel, las torturas y en algunos casos hasta la muerte y todo por creer que su lucha serviría para hacer un mundo mas justo.
Qué lejos de la gente de hoy, que su única obsesión por meterse en política es para medrar, enriquecerse, y sacar para ellos y los de su entorno la mayor tajada posible.
Desgraciadamente el tiempo biológico nos va privando poco a poco de gente como esta, ¡Qué pocos van quedando ya de esta raza de hombres y mujeres¡ y ¡Qué poca gente se mira en su espejo¡. Esta gente que después de toda una vida de lucha se va con las manos vacías pero limpias y con la cabeza muy alta, sin que nadie consiguiera que la doblaran, que la doblegaran, ni que le cambiaran sus ideas.
Descanse en paz Marcelino Camacho y todos los que fueron como él y le precedieron al otro mundo, que si existe, si existe un paraiso, seguro que tiene que tener un apartado para todos estos hombres y mujeres buenos y marxistas, eso si un apartado "aparte" que si lo tienen que compartir con la gente responsable de todos sus sufrimientos y enemigos en todas sus luchas, mejor lo dejamos en que no hay nada.

2 comentarios:

  1. Tienes razón en lamentarte de los móviles interesados de gran parte de quienes hoy ingresan en política.
    Creo que esto no es nuevo y que en todo tiempo y lugar hay una mayoría de personas que atiende tan sólo a su beneficio; la condición humana y la lucha por la vida lo avalan.
    Ahora bien, ¿es justo responsabilizar de la situación que, en este sentido, vivimos hoy a los individuos y tan sólo a ellos? ¿El sistema que lo permite, que lo fomenta, que lo oculta, es inocente? ¿Quién y quiénes deberían haberse afanado por limpiar, a su debido tiempo, a esta pobre democracia de la corrupción que la está asfixiando?
    Gente como nosotros, que osamos manifestarlo por estos medios, nada más podemos hacer...

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  2. Por supuesto, no abundan -ni hoy ni en el pasado- personas como Marcelino Camacho. Esa entrega desinteresada por sus semejantes, dejando a un lado sus conveniencias personales, son atributo de los elegidos por la Historia para dignificar a esta especie humana que hemos clasificado por encima de todas las demás, pero que tanto deja que desear.
    Ayer fue un gozo leer tantos comentarios de gente diversa sobre M. Camacho, todos elogiosos para su persona y todos agradecidos por el papel que desempeñó en aquella delicada etapa de nuestra historia reciente.

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